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TESTIMONIOS DE LA MISERICORDIA – MEMORIA 2015

 

“En la convocatoria del Jubileo Extraordinario, el Papa Francisco, nos invitó a hacer una reflexión sobre las obras de misericordia. Es evidente que esto implica fijar nuestra mirada sobre lo que estamos haciendo como Iglesia Diocesana y en cada comunidad concreta, en cuanto a la dimensión social y el compromiso con los pobres. Esta Memoria que presentamos es la recopilación de todas aquellas iniciativas, acciones, proyectos y campañas que, de manera organizada y coordinada a través de Cáritas, se han realizado en el territorio diocesano en 2015. Y podemos estar contentos porque es mucho lo que se hace.
En este Año Jubilar de la Misericordia, nos sentimos más que nunca con la necesidad de abrir el corazón a todas las situaciones de precariedad y de sufrimiento y a curar todas las heridas. Nos sentimos llamados a ser voz de los que no tienen voz y denunciar la indiferencia y el egoísmo de los ricos.
Como nos dice el Papa, es necesario que “abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y que nos sintamos dispuestos a escuchar su grito de auxilio. Que nuestras manos estrechen las suyas, y que los acerquemos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad “(MV, 15).
El clamor del prójimo nos empuja a ir más allá del “dar” o de los gestos cotidianos de solidaridad para comprometernos en la transformación social, es decir, en la propuesta y el proyecto del Reino que supone “crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todas las personas sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos “(EG, 188). Debemos ser conscientes de que se necesitan nuevas estructuras, nuevas convicciones y actitudes también nuevas. Ya os decía en mi Carta Pastoral Misericordiosos como el Padre que “no tiene verdaderamente un corazón misericordioso hacia los pobres el que no ama la pobreza para sí mismo” (n. 18).
Quiero aprovechar estas palabras para manifestar mi agradecimiento a tantas y tantas personas que hacen real la preocupación de la Iglesia por los más desfavorecidos de nuestra sociedad. También quiero invitaros a profundizar más y descubrir qué hay detrás de cada apartado y de cada cifra y valorar que, si bien es importante todo lo que hacemos, más importante aún es cómo lo hacemos, porque nos jugamos la identidad y la credibilidad. Nuestra misión, como dice el Plan Estratégico, no es otra que mostrar el rostro misericordioso del Padre que acoge, cura, acompaña y salva.
Deseo que la lectura de esta Memoria nos anime a todos y a todas a ser verdaderos testigos de la misericordia.”

 

Enrique Benavente Vidal, Obispo de Tortosa
Enrique Benavente
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